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De cuando el mundo se volvió populista

El populismo se propaga casi con la misma rapidez que el coronavirus. La diferencia es que, hasta ahora, no mató a nadie. Por el contrario, la intervención del Estado es la solución a la que están acudiendo Italia, España, Francia, Alemania y hasta el mismo Estados Unidos. En promedio, los gobiernos históricamente neoliberales están invirtiendo entre 100 y 200 mil millones para frenar el desempleo, enfrentar la crisis social y amortiguar la suspensión de impuestos y tasas a las empresas privadas.

 Jueves, 19-marzo-2020

Donald Trump, Emmanuel Macron y Angela Merkel son algunos de los presidentes liberales que se convirtieron en populistas desde que el coronavirus apareció en sus países


El politólogo y comunicador argentino Juan Manuel Karg enumeró hace unos días una serie de medidas que estaban tomando algunos gobiernos de tinte neoliberal para enfrentar la pandemia. “Francia y Alemania quieren nacionalizar empresas. Bolsonaro readmite a los médicos cubanos a los que había expulsado del país. Italia acepta la ayuda médica de China. Trump parece un keynesiano y pone 50 mil millones en la mesa. El Coronavirus ya cambió el mundo”, ironizó.

Y así parece ser. El endeudador serial de Mauricio Macri había dicho que el populismo era más peligroso que el coronavirus. Si la definición de peligroso es porque se propaga casi con la misma rapidez, pues bienvenido sea toda intervención del Estado que pueda ayudar a prevenir y salvar vidas de millones de personas en el mundo. De acuerdo a datos oficiales al día de la fecha, Italia es el país más complicado luego de China con 35.713 casos y 2978 muertos; España ya tiene 17.395 casos y 803 muertos; Alemania lleva 13.093 infectados y 31 muertos; en Francia hay 9.134 casos y 264 muertes; y en Estados Unidos – donde Trump había subestimado al virus – acumula 9.415 casos y 150 muertes.

Frente a la velocidad del COVID-19 y las tremendas repercusiones que está teniendo en la vida cotidiana de las personas – ni hablar de los efectos sobre la economía mundial – los gobiernos han implementados medidas populistas que, en otro contexto, hubieran denostado. Suspensión de impuestos a empresarios; cesación de pago de hipotecas, alquileres y facturas para hogares; ayudas extraordinarias a nuevos desempleados, a padres y madres; contratación extraordinaria y prohibición de despidos son algunas de las disposiciones.

Para concretar estas medidas, España destinará 200 mil millones de euros para frenar el desempleo y la crisis; Francia estableció un plan de 300.000 millones para evitar la quiebra de empresas y un “fondo solidario” para las pymes; Alemania planea ayuda a los autónomos; e Italia, que padece la situación más grave, destinará una partida total de 25.000 millones de euros a diversas medidas de tipo social y laboral. El gobierno del primer ministro Giuseppe Conte consideró un “bono babby sitter”: una subvención de 600 euros mensuales para pagar a una persona que cuide a los niños y así disminuir “los permisos extraordinarios” en los trabajos.

Mientras tanto, en el país del delirante Donald Trump – quien al inicio de la pandemia subestimó públicamente la importancia del virus – anunció un plan de ayuda social de unos 100 mil millones de dólares para los trabajadores afectados directamente por el coronavirus. Además, consideró probable un programa de estímulo económico que alcanzaría los 1,3 billones de dólares, cuya aplicación sería la protección social de los estadounidenses: pruebas gratuitas del test para cualquier persona, licencias pagas tanto para empleados jornada completa como a tiempo parcial, acceso al seguro de desempleo, bonos alimentarios y desbloqueo de los fondos federales para financiar el programa de salud “Medicaid” para los sectores más empobrecidos.

El Bolsonaro europeo

Un caso muy particular es el Reino Unido. El primer ministro, Boris Johnson, parece no acusar recibo pese a que ya hubo 104 muertes en su territorio hasta la fecha. A diferencia del resto de los países del viejo continente, no decretó el estado de emergencia, las escuelas continúan abiertas y están permitidos las aglomeraciones y eventos masivos. Sólo recomendaron el teletrabajo, evitar los viajes y el autoaislamiento de los mayores de 70 años, entre otras leves disposiciones.

Según sus declaraciones, Johnson admitió que el virus provocará muchas muertes, pero sostuvo que la mayoría de la población se va a contagiar, por lo que confía en que las personas desarrollen la inmunidad necesaria frente al COVID-19 para evitar el colapso del sistema de salud y, sobre todo, de la economía del país.