Miguel A. Ferreras

Ingeniero ex Profesor Asoc. U.N.C.

columnista alreves.net.ar

Tecnologías, elecciones y comunicación

En el fragor del actual proceso electoral las tecnologías de la información y la comunicación adquieren especial relevancia. Desde la elaboración de mensajes con los que cada agrupación política pretende captar a los votantes, pasando por las acciones que se realizan con fines electorales, y las noticias que se construyen, hasta la misma transmisión de datos en el escrutinio provisorio que controla el Poder Ejecutivo. Las tecnologías no son neutrales, ni universalmente catalogables de mejor a peor, ni tampoco instrumentos de voluntades que garanticen su buen uso. Para dar cuenta de esta situación haremos primero una distinción entre dos tipos de tecnologías que se expresan también en el campo de la comunicación.

Tecnología y tecnologies

Sustantivar la tecnología y usar el singular es un modo de invisibilizar otras: las diversas tecnologíes que no se someten a la hegemónica.

En las complejas redes, a la vez sociales y técnicas, sociotécnicas, en las que habitamos y de las que somos parte, se advierten problemas de desigualdad social, desequilibrio y destrucción ambiental. Distinguir en el abordaje de estos problemas, entre prácticas tecnológicas “situadas y otras “sitiadoras”, nos permite reconocer la diversidad de modos de concebirlas y realizarlas, y la heterogeneidad de sus componentes.

Tecnologías situadas

Designo como “situadas”, a las tecnologías que se piensan para sociedades inclusivas, con progresiva participación y protagonismo social en los procesos de diseño. Se pone énfasis en la revisión crítica de los vínculos entre los seres humanos, con los restantes seres vivos y con el ambiente.

El diseño de estas tecnologías situadas no resulta solo de la obra de un conjunto de profesionales expertos sino de la complementación y composición de saberes y prácticas de un colectivo que se propone transformar una situación. Es en y desde esa situación que se realiza el diseño, y no a partir de saberes y prácticas consideradas “universales” y “neutras”. Eso permite aumentar las alternativas de diseño disponibles a cada momento.

El sistema de atención de salud de neonatos conocido como “madres canguro” es resultante de este tipo de diseño. El contacto del bebe con la piel del cuerpo de la madre, padre o familiares, que participan activamente del proceso de recuperación de la salud complementa el uso de las incubadoras. Se articulan la participación social, con el uso y gestión de recursos materiales y simbólicos. Lo mismo podemos decir del diseño de modelos de comercio justo en la producción y distribución de alimentos agroecológicos, en la perspectiva de la soberanía alimentaria.

Tecnologías sitiadoras

Designo como “sitiadoras”, a las tecnologías que recurren a saberes de expertos cada vez más opacos y aislados de la sociedad y que le otorgan un peso importante a la mercadotecnia. Condicionan así el acceso a ellas y su uso, favoreciendo a pequeños grupos de poder.

Estas tecnologías se piensan para sociedades con niveles siempre crecientes de consumo, de productos cada vez más sofisticados que tienden a concentrar riquezas, decisiones y poder, bajo la promesa de un demorado derrame para todos. La participación en este caso se reduce a promover el interés por el consumo, no pondera los efectos negativos sociales y ambientales, que “sitian” a los usuarios y generan la ilusión de un progreso continuo.

En nombre de la eficacia técnica se reducen las alternativas disponibles, dificultando la reversibilidad de los procesos iniciados que consolidan la concentración.

Los sistemas de pedidos a domicilio y de transporte de personas como Uber, basados en la llamada economía de plataformas controladas por sistemas maquinales inteligentes, son un caso resultante de estas tecnologías. Favorecen los intereses de unos pocos y profundizan condiciones de precariedad laboral y de exclusión social. Lo mismo ocurre con los agronegocios que interrumpen el ciclo de la vida vegetal y animal para introducir en él los intereses del mercado, convenientemente protegidos por escudos de patentes. Para las corporaciones biotecnológicas de medicamentos y alimentos es más importante garantizar sus ganancias y su hegemonía en el mercado que el acceso del pueblo a la salud y a la alimentación.

Las elecciones y las tecnologías de la comunicación

En momentos preelectorales, la distinción entre tecnologías situadas y sitiadoras en el campo de la comunicación, resulta pertinente para enfrentar la imposición de agendas. El interés de las actuales y hegemónicas tecnologías sitiadoras es el de desviar, esterilizar o desanimar los esfuerzos del campo popular para revertir el actual proceso de creciente exclusión social.

Por un lado bombardean al pueblo con slogans y titulares que presentan a las prácticas políticas y sociales transformadoras, como carcomidas y dominadas por la corrupción y el robo de los recursos públicos. Apuntan así a desprestigiar a los líderes y a inmovilizar a sus seguidores desanimándolos. Por otro lado proponen una recuperación de valores vacíos que a futuro garantizarían la obtención de los beneficios que hoy ellos rapiñan al pueblo. Con un discurso cuasi eclesial ponen el foco en la agresividad de la campaña, y a sus oponentes como agresivos y vengativos. Prometen “un futuro” al que se llegaría por ficticios puentes desde el presente que ellos hegemonizan, y nos exhortan a no volver al pasado en el que esconden las mentirosas promesas que hicieron en 2015, y las mejores condiciones de vida que teníamos.

El desafío para desarticular estas tecnologías sitiadoras sería neutralizar la agenda que nos proponen, y en su lugar promover y difundir las tecnologías situadas que surgen en muchos lugares. Tanto a nivel de políticas públicas alternativas a las del actual gobierno, como las diversas tecnologies que se elaboran participativamente a nivel local.

La tarea de construir tecnologías situadas convoca a todes los que comparten el sueño de distribuir con justicia las riquezas producidas, asegurar progresiva participación social en la toma de decisiones que definen las políticas de desarrollo, y revisar nuestras relaciones con los restantes seres vivos y con el ambiente. En esta tarea no pueden “estar juntos”, como propone el gobierno, los intereses populares con los de los responsables y beneficiarios de la concentración de riqueza y poder. Se trata de construir un mundo donde quepan otros mundos. La “Agenda urgente para una sodiedad del trabajo” es una inciativa que va en este camino y que evidencia que los instrumentos, medios y soportes tecnológicos que necesitamos no están sólo en los ananqueles del mercado sino que debemos inventarlos y adecuarlos en y para cada situación.