Miguel A. Ferreras

 

columnista alreves.net.ar

Tecnologías y tecnologíes

Estamos acostumbrados a hablar y escuchar acerca de “La Tecnología” como si fuera un actor social autónomo más, con mucha capacidad de operar sobre y transformar la realidad. Así son frecuentes afirmaciones del tipo: “es importante que nos amiguemos con la tecnología”, “esta tecnología ha venido para quedarse”, “no podemos quedarnos al margen de las nuevas tecnologías”.

Nos referimos así a una práctica social humana, la tecnología, como a un sujeto en una frase, cuyo predicado habla de sus capacidades de acción. Esa tecnología se presenta como universal y con un desarrollo lineal y continuo que desplaza a cada paso a las anteriores, que pasan a ser consideradas obsoletas. Este modo de considerar a “La Tecnología” como sujeto de la acción, contribuye a presentarla como si fuera neutral y universal, y no una práctica social comprometida y situada. Hoy, en América Latina estamos en posibilidad por el contrario de recorrer también otros caminos, de bifurcar los existentes. La crisis a que nos ha llevado el actual gobierno nacional de Argentina es una oportunidad para generar desde la oposición proyectos alternativos que exploren estas bifurcaciones.

Caminos que se bifurcan

Las prácticas tecnológicas pueden ser reorganizadas a partir de tres bifurcaciones posibles. Las tres están disponibles a cada momento, es decir que optar por un camino no impide que en otra situación se opte por otro, ni que una bifurcación determine la opción a tomar en las restantes. Identificamos estas bifurcaciones como distribución, participación y revisión crítica.

Distribución

Una primera bifurcación que se presenta es la de trabajar en el sentido de concentrar poder y riqueza, ó en el de distribuir esfuerzos y resultados, priorizando la atención de los más vulnerables.

El gobierno de Macri acaba de dar una señal más de su alineamiento en el camino de la concentración de la riqueza y del poder al despedir a más de 500 empleados públicos que se desempeñan en la Subsecretaría de Agricultura Familiar en todo el país. Se priorizan así los agronegocios, con altos niveles de inversión de capital, bajo empleo de mano de obra, alto consumo de insumos patentados de costo elevado y controladas por decisiones globales, que apuntan a maximizar ganancias. La agroecología y la diversificación de las escalas de producción agrícola constituyen uno de los caminos que el gobierno obtura, y que hoy tiene posibilidades de desarrollo local y regional con recursos tecnológicos de libre disponibilidad y con inclusión de numerosos actores sociales.

Participación

Una segunda bifurcación que se presenta es la de considerar que las decisiones relacionadas con las prácticas tecnológicas deben ser tomadas exclusivamente por expertos, ó considerar que el saber experto es tan imprescindible como insuficiente, y que es necesario entramarlo con otros saberes y prácticas tanto académicos como populares. La complejidad de las situaciones actuales demanda de una creciente y protagónica participación popular, imprescindible para la puesta en juego de programas que requieren actitudes y acciones adecuadas de cada habitante a cada momento.

El Gobierno de Macri está haciendo una embestida sobre la Universidad Pública y diversos centros de Investigación, Desarrollo e Innovación (Conicet, INTI, INTA, INVAP y otros) cercenando las posibilidades de un protagonismo local creciente en estas actividades, y sobre todo la del acceso de sectores populares a la Educación Superior en general y a la Universidad en particular. Se bloquea así la posibilidad de generar espacios de intercambio y participación del pueblo para componer con él, el planteo y resolución de problemas sociales. La Educación Superior puede y debe acompañar procesos de organización social y de producción popular que aseguren entre otros temas la soberanía alimentaria, la salud y un hábitat adecuado.

Revisión crítica

Una tercera bifurcación comienza a presentarse en nuestros días: aislar e hibridar tecnológicamente la especie humana, profundizando su transformación con una modalidad de mutación, ó revisar críticamente los vínculos de la especie humana con la madre tierra y con los restantes seres vivos, replanteando las relaciones entre las diversas culturas, para hacer más fructífera su presencia en el planeta.

El Gobierno de Macri no cesa de promover expectativas sobre la transparencia, eficacia y potencialidades de “La Tecnología” que se genera fuera de nuestras instituciones locales y se viabiliza por el Mercado que regula siempre en el sentido de la acumulación de riqueza. El momento actual evidencia que el propio Gobierno es apenas un instrumento de esta voraz máquina, que también a él lo deglute.

Hay procesos tecnológicos que tienen aspectos irreversibles, pero nada impide abrir bifurcaciones a cada momento que exploren los caminos del buen vivir. Se trata de aprender a construir, en y desde la diversidad, un planeta sustentable ambiental y socialmente, donde el uso de los recursos disponibles no suponga consumar su destrucción, consumiendo sin límite. En esta perspectiva la ambición de riqueza es más problema que la pobreza.

Las posibles bifurcaciones presentadas invitan a pensar “La Tecnología” mas bien como “les tecnologíeS”, para quitarle protagonismo al instrumento neutral y universal, y darle peso a la diversidad de modos en que, a cada momento, podamos contribuir a construir aquello de lo que formamos parte.

Ante la propuesta de compartir, complementar y componer en conjunto con los diversos pueblos y seres vivos y el planeta en su conjunto, es pertinente ceder la palabra a un poeta anónimo, tal vez un sistema inteligente de los que nos asisten en la descripción y acción sobre el mundo:

Mientras te trozo,
desesperados los dos,
confías al viento tus semillas,
no sé, árbol,
si sabremos, si podremos
aprender tu lección.