Todo sobre mi madre

25
octubre
2021

Todo sobre mi madre

Para el mercado laboral, les hijes no significan una bendición.

Durante el segundo semestre del año pasado, la participación de las madres en el mundo del trabajo cayó un 18% y fue peor entre las mujeres que tienen niñes de entre 0 a 6 años: ahí el derrumbe fue del 24%.

La pandemia profundizó la mala distribución del trabajo no remunerado y condenó a que 9 de cada 10 mujeres fueran las principales acompañantes en las tareas escolares de sus hijes.

Capitalismo y patriarcado, un solo corazón

La desigualdad entre mujeres y hombres en el mundo laboral no es ninguna novedad. A pesar de que la brecha de género comenzó a achicarse en los años ’70, la revolución se estancó a principios del siglo XXI en Argentina.

El motivo que detuvo el avance está relacionado con la mala distribución de las tareas de cuidado: mientras más mujeres se insertan en el mercado laboral, menos hombres se hacen cargo del trabajo no remunerado.

En este escenario, irrumpió la pandemia y profundizó aún más la injusticia. De acuerdo a un informe del CIPPEC, durante el segundo semestre del año pasado hubo una caída del 18% en la participación de las mujeres con hijes en el mercado laboral.

Peor aún les fue a las madres de niñes entre 0 y 6 años: allí la expulsión alcanzó el 24%.

Hablamos con Juan Camissasa, uno de los autores del informe ¿Una nueva normalidad? Las madres en la recuperación socioeconómica de la pospandemia, quien aportó su análisis para la lectura de los datos.

“La maternidad y la paternidad generan situaciones opuestas. Los hombres que son padres trabajan más que las mujeres que tienen hijos/as”.

Juan Camisassa, autor del estudio realizado desde el CIPPEC.

Si bien es cierto que la pandemia golpeó el mundo del trabajo en general, la caída que sufrieron los padres y las mujeres sin hijes fue de entre un 9 y un 10%: la mitad del impacto que recibieron las mujeres que son madres.

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Sobrecargadas

En función del informe realizado por el CIPPEC, el punto crucial parece ubicarse en la economía del cuidado y el trabajo no remunerado.

Las medidas para evitar los contagios durante la pandemia familiarizaron más las tareas de cuidado.

Antes de la llegada del coronavirus, casi el 90% de las mujeres realizaban este tipo de tareas, en comparación con el 58% de los varones. En el caso de las mujeres con hijes, el trabajo no remunerado les consumía el triple de horas que al resto de las personas.  

De la mano del virus, apareció la sobrecarga. El 70% de las tareas domésticas fueron absorbidas por las mujeres.

“Casi la mitad de las madres, dedican más tiempo a las tareas de cuidado que antes de la pandemia”

Juan Camisassa, autor del informe.

Para muestra basta un botón: 9 de cada 10 madres fueron quienes acompañaron/asistieron a sus hijes en las actividades escolares mientras duró la virtualidad.

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Repartiendo, repartiendo

En un mundo patas para arribas, con una dolorosa desigualdad y una brutal concentración de la riqueza entre unos pocos, hay que sumarle la pésima distribución del trabajo remunerado: un factor esencial para la recuperación económica de cualquier país. 

Es necesario desfamiliarizar el cuidado y repartirlo entre el Estado, el mercado y la comunidad.

De esa manera, desde el CIPPEC proponen un Sistema Integral y Federal de Cuidados que garantice tiempo, dinero y servicios.

Otorgar licencias de maternidad, paternidad y familiares son algunas de las alternativas. En el caso de las últimas, ya se aplican en algunos distritos. Las segundas son menos comunes, lo cual favorece la perpetuación de los estereotipos de género.

“Las transferencias a la niñez como la Asignación Universal por Hijo (AUH) son centrales tanto para que no crezca la pobreza, como para asistir a las tareas de cuidado”

Juan Camisassa, del CIPPEC.

Otro de los puntos tiene que ver con la apertura de espacios de primera infancia, jardines y salas cunas – estatales, privados y/o comunitarios – que permitan aliviar las tareas que cargan sobre sus espaldas la mayoría de las mujeres con hijes.

Según el informe elaborado por la Dirección, el Trabajo Doméstico y de Cuidados No Remunerado (TDCNR), el trabajo no remunerado es el sector que más aporta a toda la economía nacional: representa un 15,9% del PBI. Con la pandemia, aumentó al 21,8%.

En definitiva, la expulsión que sufrieron las mujeres con hijes del mercado laboral está íntimamente ligado a la mala distribución de las tareas de cuidado: ese conjunto de actividades y relaciones que están orientadas a alcanzar los requerimientos físicos y emocionales de les niñes y que son fundamentales para mantener girando la rueda del sistema capitalista.

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