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Grego Tatián

Periodista

columnista alreves.net.ar

Todo tablón es político

 

Los cánticos con insultos contra Macri en las tribunas argentinas generan preocupación en Casa Rosada. Guillermo Marconi, titular de uno de los gremios de árbitros, insinuó que evaluaban suspender los partidos cuando se escuchara el “hit del verano”. Desde el gobierno se apuraron en despegarse de esta idea.

En las últimas semanas, el grito brota natural en cada cancha -o en recitales, o en el subte- ante cualquier eventualidad: “Mau-ri-cio-Macri-laputaqueteparió”. La preocupación en el seno del gobierno por esta cuestión fue in crescendo. Es que, de repente, la misma plataforma sobre la que Macri se apoyó para lanzarse a la política ahora le da un cachetazo en cada partido.

Con una alta capacidad de viralización, sin preaviso, sin formas prestablecidas, sin posibilidad de detenerlo con focus group u otras tretas duranbarbísticas, la cancioncita se volvió inmanejable.

Guillermo Marconi, titular del SADRA (uno de los gremios de los árbitros) encendió las alarmas cuando aseguró que están “analizando suspender los partidos y viendo la cuestión legal”, para evaluar “si se encuadra dentro de un acto de discriminación”. El gobierno salió apuradísimo a despegarse de esta postura. Claudio Avruj, secretario de DDHH, dijo que “la iniciativa de suspender un partido por algún tipo de insulto aislado no es atinada”.

En la Casa Rosada leyeron -correctamente- que quedar vinculados a una decisión así iba a traer una lluvia de críticas. “Debemos defender la libertad de expresión SIEMPRE, nos guste o no lo que se manifiesta, siempre y cuando sea sin violencia y sin discriminación. Alentamos el respeto a la investidura de todos los presidentes, pero eso no implica censurar ninguna manifestación“, tuiteó Avruj.

Eduardo Amadeo, diputado nacional de Cambiemos, fue otro que se expresó en la misma línea: “Es un delirio anular partidos por insultos a Macri. No se deben reprimir las expresiones políticas”.

Pero ¿se puede hacer una lectura política del cantito? Quizás no en todos los casos, pero pongamos estos acentos, al menos para pensarlos: el “hit del verano” contra Macri se escuchó, por ejemplo, en cancha de Independiente (club conducido por los Moyano) y en cancha de Chacarita (club donde el gastronómico Luis Barrionuevo se hace fuerte). Se replicó también ayer en el partido entre Tigre (el club de Sergio Massa) y Talleres. En ninguna de esas canchas se hubieran escuchado los insultos contra el presidente si sus nombres fuertes movían los resortes para impedirlo.

Estos datos y la palabra de los hombres de la tropa de Macri respecto al tema, son los que le ponen a la receta el verdadero condimento político.

Por las dudas, ante esta situación, el macrismo buscó refugio en una carta segura: Carlos Tévez, delantero de Boca, salió a defender al presidente. “No entiendo los insultos. Hay un nivel de agresividad muy grande hacia Mauricio“, soltó. No es la primera vez que ‘el jugador del pueblo’ -qué atrás parece haber quedado ese apodo- le tira un salvavidas al presidente.

No hay que confundirse: ni la popular es el cuarto oscuro ni todo aquel que le puso garganta al cantito le va a poner un voto en contra al gobierno. Pero sí naturaliza una forma sencilla, fácil de masticar, de expresar un descontento y ponerle, como nombre propio, el de Mauricio Macri. Con el punch de un eslogan. Con lo pegadizo de un jingle. Con la masividad de lo viralizable.

Aunque por ahora es sólo una fiebre contagiosa y expresada bajo el manto irresponsable -sentido individual- de un colectivo como la hinchada, la cancioncita sigue pegando. Y el gobierno intuye riesgos en un tema imprevisible y que se le volvió inmanejable. Porque sabe que, al menos en nuestro país, todo tablón es político.