Todo vale por un voto

Jaima Durán Barba y Marcos Peña utilizarán bases de datos de organismos públicos para captar votos de indecisos o de ciudadanos que nunca votaron a Macri. Clientelismo en tiempos de big data.

 miércoles, 3-julio-2019


El gurú del Presidente es un experto en todo tipo de herramientas para ganar elecciones. Para el ecuatoriano, el fin justifica los medios y así lo ha publicado en varios de sus libros. La nueva estrategia para captar electores será “La campaña del metro cuadrado”, que consiste en utilizar la base de datos de organismos públicos y redes sociales para convencer a quienes nunca votaron a Macri o están indecisos. Información que está en poder del Jefe de Gabinete, Marcos Peña.

La idea es no gastar recursos en busca de convencer al votante que no votaría nunca al macrismo en ninguna jurisdicción electoral bajo ninguna circunstancia e invertir esos recursos y tiempo de lleno a la identificación de aquellos votantes que lo hicieron ganar a Macri en 2015 por 600 mil votos y ahora están desencantados. Es decir, los “indecisos”.

A partir de una base que armó Rodríguez Larreta para ganar su interna contra Gabriela Michetti en 2015, el gobierno porteño sabe en qué manzana viven estas personas, los votantes de Cambiemos y los que jamás votarían a una boleta del PRO. Peña tomó esa información sensible que es del Estado y la adaptó a la base de datos de organismo nacionales y los perfiles de Facebook para segmentar el votante de la manera más detallada posible.

Así, el otro cerebro político de Macri sabe a quiénes hay que ir a buscar porque están indecisos y con quiénes no hay que perder tiempo. Con data fina de las preocupaciones de la ciudadanía, el gobierno adaptará el discurso a su necesidad puntual. “Les decimos lo que quieren oír”, reconoció un funcionario macrista al portal La Política Online, que difundió esta estrategia electoral.

“Es clave estudiar al votante común, poco informado, ése que dice `no me interesa la política´”, aconsejaba Durán Barba antes del triunfo macrista en 2015. Hacia esa porción del electorado, que es el que terminará definiendo las próximas elecciones, apuntarán los cañones amarillos. No importa si para lograrlo se utilice información del Estado, que contienen datos que debieran estar protegidos del uso político partidario del gobierno de turno.