Uber llegó y enojó

Con una estrategia comunicacional cuasi simpática, la polémica multinacional desembarcó en Córdoba mediante un comunicado titulado “Córdoba, tu Uber llegó”. Intentó generar empatía con los cordobeses, pero no consiguió el beneplácito de todos los sectores.

 Martes, 10-septiembre-2019

Uber llegó a Argentina en el año 2016


La Asociación de Permisionarios de Taxis, el Sindicato de Peones de Taxis y remiseros realizaron una dura protesta ayer en distintos puntos fundamentales de la ciudad como la Terminal de Ómnibus, el Aeropuerto y Plaza España, manifestando su preocupación y denunciando la ilegalidad del funcionamiento de esta aplicación. Esto hace referencia a que la ordenanza 12.859 establece en su artículo 82 sanciones económicas para aquellos particulares que “trasladen pasajeros a título oneroso, promocional, por canje o similares”. Es decir, que quienes conduzcan un Uber estarían incurriendo en un delito.

Con alrededor de 140 mil personas registradas en la provincia para viajar, el Gerente de Desarrollo de Negocios de Uber, Felipe Fernández Aramburu, indicó que el novedoso servicio contribuirá al desarrollo de la ciudad y remarcó que la aplicación no corre peligro porque no está contemplada dentro de la ordenanza, ya que no se dedican a transportar pasajeros, sino a “conectar personas”.

Cabe destacar que la moderna plataforma tampoco recibió apoyo del Estado Municipal que, a través del secretario de Servicios Públicos, Pablo Farías, y el propio intendente Ramón Mestre, afirmaron que Uber no está autorizado para operar en la ciudad de Córdoba. Advirtieron que todos los automóviles que sean interceptados en controles de tránsito y que no cuenten con la habilitación que corresponde, van a ser secuestrados, mientras que los conductores de dichas unidades recibirán multas.

El día después

Luego de que taxis y remises levantaran el paro ayer lunes por la tarde, hoy estaba previsto una sesión de la Comisión de Transporte en el Concejo Deliberante en donde representantes de asociaciones de taxis y remises iban a dialogar con algunos ediles sobre qué medidas tomar ante la llegada de Uber. Pero no salió como esperaban. Amanecieron con la noticia de que dicha comisión no iba a sesionar hoy.

“Necesitamos que nos den un poco más de garantías con relación al funcionamiento de las aplicaciones ilegales. La Municipalidad no nos brinda la confianza necesaria”, se quejaron desde la Asociación de Taxistas. Desde el Sindicato de Peones de Taxis expresaron preocupados que esta situación “fue prácticamente un telegrama de despido para el trabajador”.

Pese a esto, esperaban dialogar en el transcurso de la tarde con algunos concejales que aceptaron recibirlos para encontrar una solución al conflicto.

¿Con Uber a otro lado?

Uber está instalado en alrededor 700 ciudades del mundo. Esto invita a pensar cómo fue su desembarco en lugares en donde no existía regulación al respecto y qué se resolvió en cada uno de estos sitios. ¿Se los expulsó o se adecuó la normativa para que el servicio pudiera funcionar en paralelo al resto del transporte público?

Curiosamente, la empresa multinacional eligió, en casi todos los casos, pasar por alto la regulación vigente y esperar a ver qué acontecía en cada ciudad. En algún punto, basaron su proceder en la idea de que es “mejor pedir perdón que pedir permiso”, debido a que muchas veces la aplicación comenzó a formar parte del uso cotidiano de la gente. De esta forma, obtenía el apoyo social tanto de usuarios como conductores para quedarse definitivamente.

Sin embargo, no todas fueron aventuras exitosas. Por ejemplo, en Dinamarca, Hungría, Bulgaria, Turquía, y algunas ciudades europeas como Barcelona y Munich, la empresa fue obligada a retirarse. Los argumentos jurídicos fueron diversos: nuevas legislaciones que proponían una serie de condiciones de prestación del servicio que Uber no cumplía; denuncias por competencia desleal; establecimiento de requisitos que dificultaban sacar las licencias de conducir; acusaciones de violación a los datos personales de los pasajeros, entre otros.

Mientras tanto, en Argentina, hay distintas escenarios. En Buenos Aires, por ejemplo, Uber funciona desde el año 2016, aunque por fuera de la normativa porteña. Es decir, aún se está discutiendo la legalidad o ilegalidad del servicio. Al igual que está sucediendo en Córdoba, para el gobierno porteño la empresa brinda un servicio de transporte de pasajeros por lo que se le exige que se adapte al Código de Tránsito y Transporte de la ciudad y cumpla con el pago de los impuestos correspondientes. En contraposición, la única provincia donde es legal es en Mendoza donde la ley se adaptó para el reconocimiento del transporte entre privados a través de plataformas digitales.