Un contraste desolador

De un lado, la pandemia sumó 22 millones de pobres a América Latina. Del otro, favoreció el surgimiento de 493 nuevos multimillonarios en el mundo. La ayuda social de los Estados a los sectores más vulnerables contrasta con las fortunas de los más ricos que se incrementaron en un 86% durante el 2020.

 Miércoles, 7-abril-2021

La grave situación social no le toca ni los talones a los más ricos: aumentaron un 86% sus patrimonios en plena pandemia.


En la serie “L’amica geniale”- situada en la Italia de los años ‘50 – el joven Pasquale Peluso le explica a Lila que hubo gente que ganó mucho dinero durante la guerra “a costa del hambre y la desesperación ajena”. “Vendían la pasta, el azúcar, el café de contrabando a precios imposibles. Y la gente tenía que comprarlo como sea para poder sobrevivir”, devela. “Todo lo que ves se lo han comprado quitándoselo a otro”, concluye.

Cualquier similitud con la actualidad es pura inconsciencia. Ayer la revista Forbes publicó el ranking 2021 de ricos del mundo: en plena pandemia, se agregaron 493 nuevos multimillonarios a la lista y los 2755 ricos incrementaron sus fortunas en un 86%. La mayoría son hombres y quien lidera la nómina global es Jeff Bezos, el dueño de Amazon; mientras que en Argentina el puesto número 1 lo ocupa Marcos Galperin, el cofundador de Mercado Libre.

Riqueza y pobreza alreves.net.ar

“La riqueza de los ricos proviene de la pobreza de los pobres”. Pintada en Cataluña.

Sin embargo, del otro lado de la balanza, creció de manera brutal la pobreza. De acuerdo al último informe de la Cepal, hubo 22 millones más de pobres que el año anterior en América Latina y la tasa de pobreza alcanzó al 34% de la población. A diferencia de los afortunados de Forbes, la pandemia golpeó de manera contundente a las mujeres que se vieron más afectadas por la desigualdad, la desocupación y la desprotección social.

En un mundo en donde aparece “un nuevo multimillonario cada 17 horas”, la Cepal recomienda continuar con la asistencia social de los Estados para amortiguar la crisis desatada por el coronavirus, avanzar hacia un salario básico universal y pensar en un “nuevo pacto social y fiscal” que favorezca la inclusión y termine con la cultura del privilegio.