Un ping pong teñido de machismo

El conductor Andrés Gabrielli mostró su casi nula “deconstrucción” en el debate de candidatos a gobernadores por la provincia de Mendoza. Tildó de “pollerudo” y “calzonudo” a los invitados hombres y planteó un juego con claros tintes machistas. Tanto una de las invitadas como colectivos feministas repudiaron sus comentarios.

 viernes, 27-septiembre-2019

El martes pasado, el periodista mendocino realizó declaraciones increíblemente machistas en su programa El Debate por canal 7


“Ya casi estamos. En un rato nomás, los cuatro candidatos a gobernador en El Debate, por El Siete. Va a estar bueno”. Ese fue el tweet que lanzó el conductor televisivo Andrés Gabrielli anunciando un ping pong de preguntas a los principales aspirantes a la gobernación de Mendoza. Más allá de la expectativa que intentó generar, el periodista se despachó con una serie de comentarios machistas y conservadores que traspasan claramente lo establecido por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en donde se promueve un tratamiento plural, igualitario y no estereotipado entre hombres y mujeres, evitando toda discriminación por género u orientación sexual.

Como parte de un supuesto “juego” que, según él, iba a “poner en valor” a los candidatos, les planteó una fantasía de ciencia distópica. “El mundo ha sido destruido por una guerra intergaláctica y no quedan seres humanos en la Tierra. Quedan tres seres nada más, que son de Roy Suárez, Noelia y Anabel. Tiene elegir una para continuar la humanidad. La otra va a ser destruida ¿A cuál de las dos chicas elige?”, le preguntó el conductor a Rodolfo Suárez, candidato a gobernador por Cambia Mendoza, refiriéndose a las dos postulantes que participaban del debate. “Siempre a mi esposa”, respondió el invitado. “No cumple la consigna y ha sacado chapa de pollerudo”, le soltó el periodista ante la molestia evidente de una de las mujeres.

A “El Debate” habían sido invitados Anabel Fernández Sagasti, la candidata del Frente Elegí (Frente de Todos a nivel nacional); Rodolfo Suárez por Cambia Mendoza; José Luis Ramón de Protectora; y Noelia Barbeito del Frente de Izquierda, quien fue la encargada de intervenir ante las palabras retrógradas de Gabrielli. “¿Por qué tendría que ser una mujer y no un hombre para continuar la humanidad? Un poco machista la pregunta”, le refutó Barbeito que es docente de historia y senadora provincial. “No importa, es la ficción de Isaac Asimov”, le respondió el conductor haciendo uso de lo que se conoce dentro del feminismo como “mansplaining”, es decir la actitud condescendiente de un hombre explicando algo a una mujer por creerse superior.

El show machista no se detuvo allí. El periodista modificó la pregunta planteando un escenario “más vintage” de fines de siglo XIX donde “todavía las familias manejaban las cosas”. Con ese preámbulo, le preguntó al candidato José Luis Ramón a cuál de las dos candidatas presentes elegiría como amante en el caso de que tuviera que casarse, “ordenar su vida”, pero quisiera tener dos mujeres. El invitado varón contestó que no elegiría entre las dos candidatas porque “seguiría y terminaría con su mujer”, respuesta que al conductor le valió para calificarlo –no de pollerudo como a Suárez – sino de “calzonudo”. Un vocabulario amplio.

Finalmente, cuando le tocó responder a la disconforme candidata Noelia Barbeito explicó que desde el principio había manifestado que la consigna le parecía muy machista y optó por no responder. El polémico ping pong generó reacciones en distintos sectores como las Comunicadoras de Mendoza que exigieron debates libres de estereotipos sexo-genéricos y denunciaron “cosificación, sexualización y banalización” durante el programa.

Conservador en todo

El evidente perfil machista y retrógrado del periodista Andrés Gabrielli se complementa con algunas otras declaraciones reaccionarias que cobraron notoriedad, como cuando en mayo pasado sufrió un violento asalto por parte de cuatro personas que lo golpearon fuertemente. Luego de esto, el periodista expresó en su programa radial que si le ponían una ametralladora en la mano, “me doy vuelta y los bajo a los cuatro” porque “no son gente, son pirañas”.