Una banda presidencial de machistas

Luego de que Sebastián Piñera asegurara que las mujeres abusadas son responsables de las violaciones y de que Jair Bolsonaro le dijera a una periodista que se prostuiría a cambio de una primicia, los casos de presidentes violadores, abusadores o que hacen apología del acoso se amontonan en el mapa mundial con Donald Trump en la cabeza de la lista.

 martes, 3-marzo-2020

Donald Trump fue acusado de violación por una periodista y Jair Bolsonaro acusó a otra de ser capaz de "entregar su agujero" a cambio de una primicia.


Mientras las denuncias de violaciones, acoso y abuso contra las fuerzas armadas de Chile siguen llegando a la Justicia de ese país, el presidente Sebastián Piñera se despachó con una nueva apología de los delitos contra las mujeres y aseguró durante un discurso en el Palacio de la Moneda, acompañado por su esposa y funcionarias de su gobierno, que “a veces no es solamente la voluntad de los hombres de abusar sino que también la posición de las mujeres de ser abusadas”, y que por lo tanto “es necesario corregir al que abusa pero también hay que decirle a la persona abusada que no tiene que permitir que eso ocurra”.

Sin acusar recibo de los reclamos de los movimientos feministas del mundo ni los de su propio país, donde nació el himno “el violador eres tú”, viralizado y tomado como bandera por mujeres de cientos de naciones, Piñera reincide en su perfil más troglodita, misógino y patriarcal. Claro que no está solo en la cruzada machista.

Muy cerca, apenas a un país de distancia, Jair Bolsonaro acusó a la periodista Patricia Campos Mello, del periódico Folha do Sao Paulo, de ser capaz “de entregar su agujero por una primicia”, luego de que publicara una investigación donde revelaba que durante la campaña de 2018 hubo empresas dedicadas a difundir noticias falsas sobre el Partido de los Trabajadores. En el mismo tono misógino, a la política María Do Rosario le dijo en 2014: “ya le expliqué que no iba a violarla a usted porque usted no se lo merece, es muy fea”. En campaña aclaró además que tuvo cuatro hijos hombres y que con la quinta falló porque salió mujer.

En la cabeza de la lista de los presidentes del machismo y la violencia de género habrá que ubicar sin embargo a Donald Trump, el presidente del país más poderoso del mundo, ungido con el máximo poder de su nación sin que hayan hecho mella entre los republicanos que el candidato tenía denuncias varias de violación, abuso y acoso sexual de decenas de mujeres, incluida su ex esposa Ivana.

Ayer justamente venció el plazo que le habían dado a Trump los abogados de la periodista Jein Carol para que presentara una prueba de ADN. El año pasado Carol acusó ante la justicia al presidente de EEUU de haberla violado en el vestidor de una tienda de lujo a mediados de la década de 1990. La periodista denunció que en aquella oportunidad Trump introdujo la mano bajo su vestido, le bajó la ropa interior y la violó hasta que ella finalmente pudo escapar. Trump desmintió a Carol en público, negó los hechos y dijo: “Esa mujer no es mi tipo”.

En 1993, Harry Hurt Tercero, colaborador del New York Times, publicó una biografía sobre Donald Trump titulada el magnate perdido. En el libro cita una copia del testimonio bajo juramento de Ivana Trump en el juicio por divorcio de 1990. En esa declaración, Ivana asegura que Trump la violó. Jura que él llegó una noche a su casa, con mucha furia después de una operación estética en la que se puso pelo y, según el testimonio de su ex mujer, Trump la culpó por haberle recomendado el cirujano, le dijo que le dolía, y en un ataque de ira, el ahora presidente de EEUU, se le tiró encima y la violó. En esa declaración bajo juramento, Ivana cuenta que se escapó, se encerró en una pieza y que a la mañana siguiente Trump le preguntó burlonamente si le había dolido.

A todo esto Trump ha dicho públicamente que las mujeres no tienen ningún drama en que las estrellas las agarren de la vagina o de donde sea, o que las mujeres son, en esencia, objetos estéticamente agradables, o que Hilary no tenía posibilidades de satisfacer a EEEUU porque ni siquiera podía satisfacer a su esposo, en clara alusión al caso Bill Clinton/Mónica Lewinsky.

Trump llegó a justificar públicamente el acoso sexual en el Ejército. En un twit de 2013 escribió: “De 6.000 acosos sexuales no reportados en las fuerzas armadas, sólo 238 han sido sancionados. ¿Qué otra cosa esperaban, si mezclaron a los hombres con las mujeres, genios?”.

No se trata de un caso puntual de un presidente. El ex primer ministro de Italia, por ejemplo, Silvio Berlusconi, hizo escuela de la apología del acoso y la violación en el viejo continente. Una vez le preguntaron sobre varios casos de violación que se habían producido en Italia, y Berlusconi también en público responsabilizó irónicamente a las mujeres: “Tendríamos que tener en las calles tantos soldados como tantas son las bellas mujeres italianas, creo que no lo lograríamos nunca”, explicó sonriente esa vez.

Berlusconi hizo del acoso en público prácticamente una especialidad. “¿Puedo palpar un poco a la señora?”, le dijo a una enfermera de la Cruz Roja tras un terremoto en Italia.

Además de sus comentarios tan graves como despreciables, Berlusconi ocupó también en Italia las primeras planas por causas como la de Karima, la menor de edad por la que la Fiscalía de Milán investigó a Berlusconi por incitación a la prostitución de menores y concusión.

Trump y Berlusconi no son dos casos aislados, lamentablemente. El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, por ejemplo, también juega el mismo partido. “Dicen que se están produciendo muchas violaciones en la ciudad de Davao. Si hay muchas mujeres bonitas, habrá muchas violaciones”, concluyó el jefe de estado filipino.

El presidente Ruso, Vladimir Putin confesó también en público que “No tiene días malos porque no es una mujer”. Y el presidente de Turquía, Erdogan, explicó en una conferencia que los hombres y las mujeres nunca pueden estar en posiciones iguales porque eso va en contra de la naturaleza”.

Y volviendo a la región, Lenín Moreno, el presidente de Ecuador, dijo semanas atrás que las mujeres sólo denuncian acoso sexual cuando el hombre es feo, mientras que no hace demasiado tiempo atrás, Mauricio Macri, mientras era candidato por la revolución de la alegría, aseguraba que no les creía nada a las mujeres que denuncian el acoso callejero, porque les encanta según Macri que las acosen y les digan de todo, y que “es mentira que las mujeres se ofendan por eso”. Para no olvidar.