Una bomba de tiempo en medio de la pobreza

En el Barrio Mugica, ex Villa 31 de la Ciudad de Buenos Aires, viven más de 40.000 personas y en plena pandemia hay sectores que continúan sin luz y sin agua desde hace más de 15 días. Una vecina cuenta que, a pesar de la cantidad de testeos positivos que se registraron, los análisis a los grupos cercanos de los infectados no se realizan y el riesgo de infección es cada vez mayor.

 lunes, 11-mayo-2020

En la Villa 31 de la CABA había 373 casos confirmados hasta ayer domingo, mientras que los contagios en todas las villas porteñas representan el 30% de los casos de ese distrito. Muchos de sus habitantes siguen sin acceso al agua y la energía.


La crisis sanitaria en los barrios más vulnerables potencia los riesgos para sus habitantes y el caso de la Villa 31, en la zona de Retiro de la Ciudad de Buenos Aires se convirtió en uno de los principales focos de concentración de los casos de Covid-19 en ese distrito.

Al escenario de enfermedad y pobreza, en las últimas dos semanas se sumó el corte del suministro de agua y de energía eléctrica, lo que desencadenó denuncias y reclamos que terminaron con la orden de la Justicia al gobierno de Horacio Rodríguez Larreta para garantizar los servicios en ese sector de la ciudad.

Desde su casa en la villa, donde también atiende un comedor comunitario para los vecinos, Victoria Rodríguez dialogó con Nada del Otro Mundo y relató la situación en el barrio. “La situación que estamos pasando es crítica porque son más de 300 infectados que hay y los están derivando a hospitales y hoteles, y no alcanza porque hay mucha demanda de gente a la espera de saber si les dio positivo o no el test y muchos están sin comer ni tomar agua”, contó y agregó que estuvieron 12 días sin agua y en algunos sectores donde volvió el suministro, luego les cortaron la luz. “Es como que juegan con nosotros, nos dan agua, y cortan la luz, otros sectores siguen sin agua”.

Victoria agrega que la asistencia del Estado sigue sin abastecer a todas las necesidades y son los propios vecinos los que se encargan de subsanar las deficiencias en lo que van pudiendo. “En el comedor que estamos nosotros tratamos de ayudar a los vecinos, les alcanzamos agua. No tienen para tomar ni para lavarse las manos. Un viernes nos trajeron lavandina y un jabón, pero eso no cubrimos ni una semana porque de lunes a lunes hacemos ollas para la gente y no alcanzó lo que trajeron. Sacamos de nuestro bolsillo para comprar lavandina y alcohol en gel, también hay una cooperativa que está haciendo barbijos para la gente. Nos tenemos que hacer cargo nosotros de todo, porque no hay nadie que ayude con barbijos ni lavandina, ni nada”, relata.

La escena se repite en otros barrios pobres de la ciudad, que entre todos concentran el 30% del total de infectados de coronavirus en la CABA, luego de que, según explicó Carla Vizzotti, secretaria de Acceso a la Salud de la Nación, se registrara un 67% de casos positivos en los testeos realizados. “La semana pasada vino un grupo de salud y dieron vueltas por la villa”, cuenta Victoria. “Al que tiene fiebre le hacen testeos, pero si no, no hacen. Es complicado, porque al grupo familiar si no tiene síntomas no le hacen testeos, y eso no sirve de nada. Así están haciendo en todas las villas”.