Una casa cuesta arriba

Los inscriptos en el plan Procrear Ahorro Joven dicen que por la devaluación el plan se tornó inviable. Por la crisis, no llegan a comprar una vivienda y las deudas se hacen impagables. Las tasas de interés se dispararon y los bancos no toman los ingresos informales a la hora de dar los préstamos, tal como habían prometido. “El Gobierno se desentendió”, reclaman. De 40 mil inscriptos, sólo quedan 10 mil.

 jueves, 25-abril-2019


“El plan quedó obsoleto”, dicen los inscriptos del Procrear Ahorro Joven. Si bien Procrear se convirtió en un sello a la hora de pensar en el objetivo de alcanzar la casa propia surfeando las inestabilidades económicas de la Argentina, esta variante del plan, destinada a jóvenes de entre 18 y 35 años con ingresos de entre dos y cuatro salarios mínimos, se tornó inviable.

El plan consiste en un préstamo otorgado por el banco elegido por la persona inscripta, luego de 12 meses de un ahorro mínimo de 200 UVA mensuales. Además, a eso se le añade un subsidio entregado por el Estado equivalente a 3 UVA por cada unidad ahorrada por el beneficiario del plan. Las corridas cambiarias dispararon el precio de las viviendas y el valor de la UVA, generando que los números no alcancen para llegar a comprar una vivienda.

De los 40 mil planes aprobados por el Gobierno, el 75 % ya se dio de baja. Sólo 10 mil siguen en carrera y reclaman que luego de ahorrar durante 12 meses, el monto no les sirve y los bancos los devuelven sin interés, generando una fuerte pérdida dada la inflación actual. Además, las tasas de interés de los bancos a la hora de dar los préstamos llegaron casi a triplicarse en relación a las que había cuando los inscriptos entraron al plan. Ahora rondan, en promedio, el 10 %. El Banco de Córdoba es el único que se diferencia, ya que tiene una tasa de 5,5 %. Y con la suba de la UVA –subió más de un 50 % en el último año-, la cuota aumenta y se vuelve difícil de pagar.

“Hay compañeros que en el 2017 sacaron un crédito de 700 mil pesos y hoy, después de dos años de pagar, deben 900 mil de capital. Hay mucha desinformación en los bancos. No saben cómo manejarse respecto al plan y el Gobierno se desentendió totalmente. Estuvimos un año ahorrando para nada”, se queja Romina, una de las inscriptas que, teniendo un buen ingreso -45 mil pesos- tampoco llega a reunir las condiciones para acceder a la vivienda. El banco le ofrece un préstamo de 1.100.000 pesos que, sumado a lo que ahorró y al subsidio estatal, llega a alrededor de 1.700.000 pesos. “Con eso no llego ni a comprar un monoambiente”, reclama.

Más difícil es la situación de los que tienen ingresos informales: les habían prometido que esos ingresos –como los surgidos del monotributo- iban a ser tenidos en cuenta, pero no fue así. Es el caso de Constanza, que apunta al secretario de Vivienda de la Nación: “Iván Kerr no da la cara”.

“Nos sentimos estafados. Ahorramos durante un año para que ahora los bancos no nos den porque no tenemos ingresos formales, o nos den 500 mil pesos”, resumen. Mientras, desde el Ejecutivo prometieron medidas para aliviar la situación de quienes tomaron préstamos UVA, pero hasta ahora brillan por su ausencia.