Una de espías

Una ex agente de la AFI declaró ante diputados y senadores sobre la causa de espionaje ilegal y comprometió aun más a la gestión de Cambiemos con detalles sobre el montaje de la red dedicada a espiar a Cristina Fernández y otros objetivos, por orden de la conducción del organismo y del fallecido juez Claudio Bonadio.

 viernes, 17-julio-2020

Silvia Majdalani y Gustavo Arrbas, los responsables de la Agencia Federal del Inteligencia durante la gestión de Macri y que están imputados por el espionaje ilegal sobre propios y opositores.


En la ronda de declaraciones ante la Comisión Bicameral de legisladores a cargo de la investigación por el espionaje ilegal durante la gestión de Mauricio Macri, una ex agente de la Agencia Federal de Investigaciones dio detalles sobre cómo se había montado el mecanismo burocrático para justificar los seguimientos y de qué manera se confeccionaban los documentos falsos por indicación de un secretario del juez Claudio Bonadio.

La mujer, cuya identidad permanece protegida, relató que su trabajo en el área de Asuntos Jurídicos de la AFI consistía en el armado de informes que debían otorgar un “aspecto de legalidad” al espionaje ordenado sobre la vicepresidenta Cristina Fernández y el Instituto Patria. La ex espía agregó que un secretario de Bonadio, Bernardo Miguens, designado para trabajar en la central de espías en 2016, era quien le indicaba lo que debía poner en la documentación falsa.

Entre los señalados por la ex espía también está Alan Ruiz, ex jefe de operaciones de la AFI, y a los responsables del área legal, entre ellos Juan Sebastián De Stéfano, y su testimonio corroboró además lo señalado días atrás por Martín Coste, otro ex empleado del organismo que describió ante los legisladores cómo se armaba la “ingeniería jurídica sobre los seguimientos en el Patria y en la casa de Recoleta de CFK”, según datos publicados por Página 12.

Una de las justificaciones armadas para el espionaje ejercido sobre la ex presidenta durante la gestión de Mauricio Macri fue que se intentaba protegerla de grupos anarquistas durante la cumbre del G-20. La ex espía relató que ella fue la encargada de redactar el informe, según las indicaciones que le daba el secretario de Bonadio y que le fue imposible negarse a hacerlo porque no tenía a dónde denunciar la irregularidad. También aseguró que al informe se agregaron otros nombres de funcionarios supuestamente amenazados, como Graciela Ocaña y Waldo Wolff, como manera de “disimular el ensañamiento con CFK”.

El grupo anarquista al que le atribuyeron las amenazas, Individualistas Tendiendo a lo Salvaje (ITS), nunca fue investigada y tampoco había notificaciones de amenazas a la ex presidenta.