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Una imputación que no convence

"Fue un fusilamiento, un caso de gatillo fácil", aseguró el abogado de la familia de Marcos Soria, Sergio Job, desconforme con la imputación al policía Cáceres por supuesto "homicidio con exceso de ejercicio del cargo". El policía sigue libre y esperan nuevos testigos.

 Miércoles, 5-diciembre-2018

Marcos Jesús Soria. La CTEP marchó por el esclarecimiento de su muerte y la de Rodolfo Orellana, en La Matanza.


El fiscal Gustavo Dalma imputó al policía Ramiro Emanuel Cáceres por supuesto “homicidio con exceso en el ejercicio del legítimo cargo”, en el caso por el posible gatillo fácil que mató a Marcos Soria, el sábado pasado en Villa Angelelli. Dalma cambió la carátula de su investigación (que era muerte en ocasión de procedimiento policial) luego de que las pericias balísticas y químicas determiran que Soria murió por un tiro en la nuca que le dispararon por la espalda y desde abajo. Además, las pericias determinaro que el arma (posiblemente calibre 32) que se encontró en la escena del robo por el que supuestamente detuvieron a Soria, no había sido disparada.

El abogado de Soria, Sergio Job, miembro de la Ctep igual que la víctima, sostuvo que se trató de un fusilamiento por la espalda a una persona desarmada, y que “no se se puede sostener esa carátula”.

Las pericias balísticas oficiales, según publicó el sitio enredaccion.com.ar y confirmó el fiscal al sitio Al Revés, apuntalan la teoría del gatillo fácil. Según la Policía, y hasta ahora según la Fiscalía, Soria murió en un enfrentamiento con los agentes que lo intentaron detener por el robo a un vecino de esa barriada, el sábado a las 6,30 de la mañana. Por ese robo hay otro detenido, Claudio Ocampo, que también es defendido por Job y un arma secuestrada, que sería calibre 32.

Varios testigos de la zona, mencionados por Job, aseguran que Soria estuvo detenido en el móvil policial y “paseado” por el barrio dentro del coche. Ese dato es clave, porque si la víctima estuvo en el interior del móvil, obviamente fue sin armas, porque no las tenía o porque fue desarmado antes. La familia y el abogado Job consideran que Marcos intentó escaparse del coche, ocasión que fue utilizada por Cáceres para dispararle por la espalda en circunstancias que no se han determinado.

“Hay testigos de que a Marcos lo detuvieron y que estuvo en el móvil y que lo pasearon por el barrio, muchos lo vieron. Cuando la Policía va a detener a Ocampo, a varias cuadras de donde había sido el supuesto robo, Marcos se intenta escapar. Puede ser que Cáceres se haya tropezado cuando lo persiguió, por la bronca de haberse caído o lo que sea, pero le disparó de atrás y desde abajo”, describió el abogado. Y agregó: Aun si Marcos hubiera tenido que ver algo con el robo, que no fue así, ya lo tenían detenido en el móvil.

El caso es seguido por detenimiento por organizaciones sociales y penalistas, y por la misma Policía, en el marco de la nueva doctrina sobre el uso de armas por parte de las fuerzas de seguridad federal plasmada en la Resolución 956 del Ministerio de Seguridad de la Nación. Si bien en Córdoba no rige, no deja de ser un paraguas político e ideológico para justificar casos de gatillo fácil como sería éste. Cabe destacar que Cáceres sigue libre, aunque apartado del cargo. En tanto, Soria, de oficio carrero, está muerto y Ocampo, preso.

El miedo de los testigos

“Espero que con la imputación de Cáceres los vecinos pierdan el miedo a atestiguar, porque este policía vino despues del asesianto a amenazar y a amedrentar a todos”, señaló Job. En estos días, la querella ofrecerá nuevos testigos que sosptienen la hipótesis del gatillo fácil.