A la intemperie

Eva es mamá de dos hijos y espera un tercero viviendo en un rancho de nylon en medio de un campo ocupado al norte de la provincia de Córdoba, criando a su familia con temperaturas bajo cero. Salvo los ingresos de la Asignación Universal, no recibe ningún tipo de ayuda municipal ni provincial. Pide trabajo o que le entreguen la tierra donde se asentó junto a otras cuatro familias para criar chanchos o gallinas, luego de escapar de Córdoba capital por sufrir violencia de género.

 viernes, 5-julio-2019

4 familias viven con la precariedad absoluta en un campo del norte cordobés.


No tienen un terreno ni una casa donde vivir, tampoco trabajo ni ayuda del municipio de Villa María del Río Seco ni del gobierno provincial. Subsisten a duras penas con el ingreso de la Asignación Universal por Hijo y la ayuda del Movimiento Campesino de Córdoba. Con temperaturas bajo cero, Eva cría a sus dos hijos y espera un tercero viviendo en un rancho de nylon levantado hace siete meses cerca de Villa Alicia, un barrio de este municipio del norte cordobés.

Eva vivía en Córdoba capital, pero salió huyendo porque su anterior pareja la golpeaba. “Sufrí violencia de género, tenía botón de pánico, pero me seguía amenazando”, cuenta a este portal. Entonces decidió irse al campo, cerca de donde vive su madre, y ocupar unas tierras que estaban abandonadas, llenas de basura, sin alambrado.

Junto a otras cuatro familias, levantaron unos ranchos de nylon y reclaman esas tierras para poder criar chancos y pollos. Pero en lugar de recibir alguna asistencia, apareció el dueño de la tierra y la justicia provincial imputó a Eva y otras ocho personas por “usurpación”.

“Hay más familias en nuestra condición, pero no les dejaron levantar los ranchos. Sufrimos el hambre y el frío en esta época del año. Filmamos un video de cómo se congeló el nylon para que se viralice y alguien nos de una mano. Pero ni el intendente Ramón Flores ni el Ministerio de Desarrollo Social nos dieron nada, ni un baño químico”, explica Eva.



“Yo tengo un hijo de seis años y otra de 5, y estoy esperando un tercero en medio del frío, sin trabajo, sin ayuda. El dueño de las tierras vino a querer desalojarnos, pero estos terrenos están desocupados desde hace 60 años, nosotros queremos vivir acá, criar animales o trabajar en Villa María, pero no hay trabajo de nada”.

Eva cuenta que su actual pareja, el papá de su tercer hijo, no está porque sale a ganarse el pan en trabajos golondrina. “También queremos armar una copa de leche para los chicos, pero la Provincia no nos ayuda, nadie nos ayuda salvo los del movimiento campesino”. La única respuesta estatal ha sido la criminalización del ejercicio de un derecho, como es tener un lugar para vivir y poder levantar una casa y trabajar la tierra.

Mientras crecen los casos de personas que viven en situación de calle en las grandes ciudades argentinas, la realidad del campo cordobés sufre la crisis de un modelo económico que excluye y pauperiza las condiciones de vida, con un Estado provincial que mira para otro lado en lugar de dar respuestas a la grave crisis habitacional y territorial de sectores urbanos y rurales.