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Unidad nacional y urgencia social

En un país devastado económica y socialmente, el flamante Presidente hizo foco en la necesidad de “superar los muros del hambre, el rencor, el odio y el despilfarro”. Durísimo con el gobierno de Macri, recorrió los desafíos de gestión de cada ministerio, anunció la eliminación de los fondos reservados y la intervención de la AFI, y una profunda reforma judicial: “Nunca Mas una Justicia contaminada por los servicios de inteligencia, con procedimientos oscuros, persecuciones arbitrarias y linchamientos mediáticos”. Haciendo eje en la institucionalidad democrática en un continente inestable, aseguró que “no se puede pagar la deuda si primero el país no crece” y convocó a recuperar la integración latinoamericana.

 Martes, 10-diciembre-2019


Por Camilo Ratti

Alberto Fernández empezó y terminó el discurso ante la Asamblea Legislativa citando a Raúl Alfonsín y haciendo eje en la importancia de la institucionalidad democrática en un continente en el cual volvieron los golpes de Estado clásicos y en varios países vecinos gobiernan proyectos autoritarios. También en una Argentina donde el poder judicial es un ariete del poder político de turno y del económico de siempre, que funciona para la extorsión y la persecución política.

Llegado al Congreso manejando su propio auto, recibió la banda y el bastón de manos de un Macri de gestos serios y poses incómodas, al lado de una Cristina que ni lo miró al saludarlo. Fue un momento protocolar, la antesala de un discurso que tuvo mucho de gestión y de mensaje conciliador, en un Congreso que explotaba adentro y afuera, con miles y miles de personas que se bancaron un calor que derretía el asfalto.

“El 10 de diciembre celebramos que la Argentina sepultó la más cruel dictadura, cuando Alfonsín nos devolvía la institucionalidad que habíamos perdido”, arrancó el flamante Presidente, haciendo eje en la necesidad de la “convivencia y el respeto”. “Quiero ser el eco de las voces de millones de argentinos, y por eso vengo a convocar a la unidad”. Como Cristina, planteó un nuevo contrato social, con una Argentina con desarrollo y justicia social. “Tenemos que supera el muro del rencor y el odio, el muro del hambre y del despilfarro”.

Otro punto sobresaliente fue el del hambre, eje de su campaña y de sus primeras medidas de gobierno. “Más de 15 millones sufren inseguridad alimentaria en un país productor de alimentos, esto es una catástrofe social, por eso la prioridad será el Plan contra el Hambre. Los marginados necesitan ser comensales en la misma mesa de una nación que tiene que ser nuestra casa común”.

Anunció créditos no bancarios para jubilados y de tasas bajas para las Pymes, y sostuvo que la economía popular y las cooperativas “serán actores centrales de nuestras políticas públicas”. Luego de una crudísima radiografía de lo que deja el macrismo en términos económicos y sociales, dijo que no dará tratamiento parlamentario al presupuesto aprobado y que “necesitamos salir del ajuste y la deuda”, y anunció un Consejo Económico y Social con rango parlamentario, “que trascienda a los gobiernos con políticas de estado”.

Crecer para pagar

Sobre el gigantesco agujero de la deuda externa, Fernández fue claro para los de acá y los de afuera: “Macri deja a un país en virtual default, frágil, lastimado y despojado. No hay pago de deuda que se pueda sostener si el país no crece, para poder pagar hay que crecer primero”. La reedición de aquellas sabias palabras de Néstor Kirchner en 2003.

No fue ingenuo sobre el escenario internacional, pero aclaró que la integración debe ser “plural y global, una integración con raíces en nuestros intereses nacionales, revitalizando el Mercosur y con una relación con Brasil sin importar quiénes estén en el gobierno. Apostamos por una américa latina unida para insertarnos al mundo”, dijo Fernández, quien volvió a ratificar la soberanía de Malvinas, la Antártida e islas del Atlántico Sur, porque “no puede haber colonialismos en el siglo XXI”.

Dinamitar Comodoro Py

Entre los muchos anuncios realizados por Alberto, uno de los más fuertes –hasta por el tono y el énfasis de su voz- fue el que dirigió a la corporación judicial que condiciona la democracia. “Cuando la política ingresa a los tribunales, la justicia escapa por la ventana”, dijo el Presidente citando a un jurista que lo formó. “Nunca más a las detenciones arbitrarias, a las persecuciones políticas. Nunca Más a una justicia contaminada por los servicios de inteligencia, a los procedimientos oscuros y linchamientos mediáticos”, arengó y el Congreso se vino abajo en aplausos y cánticos.

“Nunca Más una justicia que persigue al poder de turno y que judicializa los disensos para eliminar al adversario de turno. No queremos impunidad, sino igualdad ante la ley”, sostuvo, antes de anunciar que enviará un proyecto para modificar el sistema penal de justicia, intervenir la Agencia Federal de Inteligencia, y reestructurar el sistema de inteligencia y defensa del Estado. “Los fondos reservados dejaran de ser secretos y pasarán a formar parte del plan contra el hambre.

Antes de destacar la “mirada estratégica de Cristina”, que le agradecía a su lado, el Presidente anunció que modificará la pauta oficial, que impulsará un nuevo “pacto educativo nacional”, un federalismo que lleve “la capital a las distintas provincias de manera rotativa”, y una política ambiental “sustentable” como propone el Papa Francisco.

Consciente de que gobernar implica sacar a unos para darle a otros, le tiró flores al movimiento obrero -“fundamental en la construcción de la unidad”-, se dirigió a los que “mas tienen”, varios de los cuales lo escuchaban en los balcones del Congreso: “No se puede pedir más sacrificio a quienes tiene hambre, hay que salir con solidaridad, con un mayor aporte solidario de los que más tienen”.

Agenda feminista

Capítulo aparte tuvo el Presidente con las mujeres: “En un primer plano estarán los derechos de las mujeres, quiero ponerme al frente de sus demandas y poner énfasis en su cuidado. Ni Una Menos debe ser una bandera de toda la sociedad. Reducir drásticamente la violencia contra la mujeres hasta su total erradicación”.

Lo mismo planteó sobre la diversidad: “Abrazaremos a todos quienes sean discriminados, cualquiera puede ser discriminado y eso debe volverse imperdonable”, dijo quien tuvo que salir a defender a su hijo Estanislao, artista querr, en más de una ocasión.

Al final recordó a su madre, a su padre y a Esteban Righi, “quien me inculcó los valores del derecho. Y por supuesto a Néstor Kirchner, “quién me invitó a la maravillosa aventura de sacar a la argentina de la frustración”.

Valorando la unidad alcanzada –y que lo llevó al lugar desde el cual hablaba- Fernández dijo que quiere ser recordado por “ayudar a unir, por haber sido capaces de superar la herida del hambre, la logia perversa que gira sobre la codicia, la especulación y haber reconstruido la casa común con un acuerdo estratégico. Quiero ser el presidente del diálogo, y si no lo cumplo, salgan a la calle a recordármelo”.

La gente ya estaba en la calle, en multitudes, que lo abrazaban para festejar el nuevo tiempo que comienza en un país que quiere dejar atrás la pesadilla neoliberal.