Universalizar la igualdad

De acuerdo a un informe de la CEPAL, el uso de las aplicaciones para teletrabajo subió un 324% y la educación en línea más del 60%. Sin embargo, en América Latina el 80% de los ocupados se desempeña en actividades que no pueden realizarse de manera remota y el 46% de los niños viven en hogares que no están conectados a Internet.

 viernes, 28-agosto-2020

Universalizar el acceso a las tecnologías digitales es el gran desafío de los Estados de América Latina y el Caribe ante la "nueva normalidad".


A pesar de que la pandemia detuvo la movilidad física de las personas, el mundo virtual aumentó su actividad poniendo de relieve las profundas y enquistadas desigualdades que existen en América Latina y el Caribe con relación al acceso a las tecnologías digitales. Según un informe de la CEPAL, aumentó un 324% el uso de las aplicaciones para teletrabajo y más del 60% las vinculadas a la educación on line en la región. Sin embargo, casi el 80% de los ocupados realiza actividades que no pueden ejecutarse de manera remota, mientras que el 46% de los niños viven en hogares sin conexión a Internet.

Las deficiencias de los servicios de tecnología digital, las restricciones socioeconómicas y la informalidad/precariedad de los mercados laborales constituyen un combo siniestro para ese sector de la población que se ve imposibilitado de mudarse al teletrabajo por el tipo de actividad que llevan adelante (agricultura, ganadería, industria, construcción, changarines y vendedores ambulantes). En consecuencia, quedan mucho más expuestos a la disminución de sus ingresos y a la posibilidad del desempleo.

Además, el documento detalla que, para poder hacer “home working” y/o estudiar on line de manera simultánea, lo aconsejable es contar con una conexión de más de 25,5 mb: una velocidad que el 44% de los países de la región no alcanzaban a junio de este año. Sumado a esto, señala que el costo del servicio de banda ancha fija y móvil representa alrededor del 14% de los ingresos que perciben los sectores más vulnerables, siendo que el umbral de referencia es del 2% para que sea asequible. En el caso de Argentina, el precio de una canasta tecnológica (telefonía, cable e Internet) ronda los 10 mil pesos para una familia del AMBA, según publica Página 12.

Con respecto a la necesidad de una buena conectividad para continuar con la educación on line, la investigación habla de más de 32 millones de niñes (de entre 5 y 12 años) en el continente que están excluidos de esta “nueva normalidad”. Entre el 70% y el 80% de los estudiantes pertenecientes a los niveles socioeconómicos altos poseen computadoras portátiles, pero menos del 20% de los alumnos de los sectores más humildes tiene este tipo de dispositivos en sus viviendas.

Con el 1% del PBI

Frente a este desigual panorama, la CEPAL consideró que una canasta básica – una computadora portátil, un teléfono celular, una tableta y un plan de conexión para los no conectados – implicaría un costo anual promedio del 1% del PBI para los países de la región. De esta manera, se podrían enfrentar algunos de los condicionamientos existentes en este contexto de pandemia, fortaleciendo el Estado de Bienestar para construir una sociedad digital inclusiva que garantice derechos sociales, laborales y educativos a la mayoría de la población.