Venezuela en alta tensión

El dirigente opositor Juan Guaidó intentó un golpe de Estado contra el Gobierno de Nicolás Maduro junto a grupos de militares insurrectos, que también sacaron de su arresto domiciliario a Leopoldo López, otro de los líderes de la oposición. Desde el entorno de Maduro, aseguran que la intentona está siendo sofocada. Desde ambos bandos llamaron a sus adherentes a las calles y se produjeron disturbios. Las respuestas de Estados Unidos y Rusia.

 martes, 30-abril-2019

Juan Guaidó y Leopoldo López encabezaron el llamado a un golpe de Estado en Venezuela con apoyo de Estados Unidos y de sectores militares.


Venezuela sigue sumida en una profunda crisis política y el Gobierno de Maduro sufre un nuevo intento de golpe de Estado. En las primeras horas del día, el líder opositor –que se autoproclamó presidente- Juan Guaidó inició el llamado a la insurrección con un mensaje vía Twitter en el que dijo: “Pueblo de Venezuela inició el fin de la usurpación. En este momento me encuentro con las principales unidades militares de nuestra Fuerza Armada dando inicio a la fase final de la Operación Libertad”.

Desde la base militar de La Carlota, en Caracas, Guaidó se filmó junto a grupos de militares que apoyan el golpe y junto a Leopoldo López, el dirigente opositor que fue liberado de su prisión domiciliaria por estos grupos de militares. Allí se enfrentaron con grupos leales a Maduro. Desde la vereda del Gobierno, dicen que las Fuerzas Armadas se mantienen leales al Gobierno, que el grupo que apoyó a Guaidó era reducido y que algunos efectivos fueron llevados engañados a La Carlota.

Tanto Guaidó como Maduro llamaron a la sociedad civil a salir a las calles para apoyarlos. “Llamo a la máxima movilización popular para asegurar la victoria de la Paz. ¡Venceremos!”, dijo el presidente, mientras que Guaidó agitó: “Pueblo de Venezuela vamos a la calle, Fuerza Armada Nacional a continuar el despliegue hasta que consolidemos el fin de la usurpación que ya es irreversible”.

Los sectores chavistas se concentraron en los alrededores del Palacio de Miraflores –la casa de gobierno venezolana- y quienes apoyan el golpe de Estado se concentraron en el distribuidor Altamira, el sector donde se encuentra la base militar de La Carlota. Allí fue donde se registraron las mayores escenas de violencia de un día explosivo en Venezuela, ya que los manifestantes se enfrentaron con las fuerzas de seguridad.

El vicepresidente de Comunicación venezolano, Jorge Rodríguez, anunció que las fuerzas del Gobierno están “enfrentando y desactivando a un reducido grupo de efectivos militares traidores” y denunció “un Golpe de Estado contra la Constitución y la paz de la República”. Por su parte, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, consideró que hubo un “movimiento golpista que pretende llenar de violencia al país” y que las unidades militares reportan un estado de “normalidad”.

El diablo de Washington siempre mete la cola

El Gobierno de Donald Trump apoyó abiertamente el intento de golpe de Estado de Guaidó, López y los grupos militares insurrectos. El vicepresidente estadounidense, Mike Pence, envió un mensaje de aliento a los grupos golpistas: “A Juan Guaidó, la Asamblea Nacional y todos los amantes de la libertad de Venezuela que están tomando las calles hoy en la Operación Libertad: estamos con ustedes. Estados Unidos los apoyará hasta que la libertad y la democracia hayan sido reestablecidas. Vayan con Dios”. John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de Trump, llamó a un “cambio de régimen en Venezuela”.

La respuesta de Rusia

María Zajárova, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, dijo que “si Washington no deja de interferir en los asuntos soberanos de Venezuela, la situación va a colapsar” y consideró que “es extraño que en Washington algunos políticos no vean lo destructivo de este camino”.