La revolución de los espías

Cientos de periodistas argentinos y extranjeros se sumaron a la lista de personas que fueron espiados de manera ilegal por la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) durante el gobierno de Mauricio Macri y a quienes se los fichaba por su adhesión o crítica al gobierno, si estaba a favor o en contra del aborto, si le habían dado "likes" a posteos antimacristas, entre otros criterios.

 lunes, 8-junio-2020

El escándalo por el espionaje a funcionarios propios y ajenos suma el de la vigilancia que se realizó sobre periodistas argentinos e internacionales durante la gestión de Mauricio Macri.


Una organización de inteligencia montada para detectar disidencias, opositores y potenciales detractores en las propias filas. El gobierno de Mauricio Macri dedicó el tiempo, recursos y trabajo de los servicios de inteligencia del Estado, sus fondos reservados millonarios y programas al spionajes ilegal a dirigentes políticos y a periodistas. La causa la tiene el juez federal Federico Villena de Lomas de Zamora, comenzó con la investigación a un narcotraficante y el material que comenzó a aparecer reveló una red de trabajo dedicada a observar los movimientos y las huellas ideológicas que dejaban los objetivos en sus redes sociales.

Es la primera vez que hay tanto material probatorio, documentos, videos, fotografías, clasificaciones y datos sobre la organización de espías alrededor de los objetivos a espiar, desde cuándo comenzaba la guardia de uno y era relevado por el siguiente. Mauricio Macri, a través de su amigo Gustavo Arribas, al que puso al frente de la AFI, ordenó de manera ilegal, es decir sin que medie la orden de un juez, que se investigue y se espíe a una lista de más de 500 personas, entre los que estaban desde Cristina Fernández hasta Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, periodistas, fotógrafos y camarógrafos de medios de todo el país, legisladores y funcionarios.

En una lista que publicó Página 12, aparecen los nombres y el mecanismo de clasificación que utilizó la AFI de Arribas para organizar a los periodistas que solicitaron acreditación para la cobertura del G20, categorizados de acuerdo a su adhesión o posición opositora al gobierno de Macri. En los datos aportados aparecen observaciones sobre los “likes” que los espiados hacían a publicaciones contrarias a Cambiemos, por su adhesión o no a la legalización del aborto, entre otros detalles violatorios de la intimidad y la libertad individual.

La interventora de la agencia, Cristina Caamaño, presentó la denuncia y las pruebas por la vulneración del artículo 4 inciso 2 de la Ley de Inteligencia Nacional, en la cual se establece que ningún organismo de inteligencia podrá “obtener información, producir inteligencia o almacenar datos sobre personas, por el solo hecho de su raza, fe religiosa, acciones privadas, u opinión política, o de adhesión o pertenencia a organizaciones partidarias, sociales, sindicales, comunitarias, cooperativas, asistenciales, culturales o laborales, así como por la actividad lícita que desarrollen en cualquier esfera de acción”.

El escándalo fue ganando magnitud a medida que se revelaron los nombres de los espiados y se replicó en medios de todo el mundo al conocerse que entre las víctimas de la vigilancia ilegal había periodistas de medios internacionales, a los que se les había rechazado el ingreso al país para asistir a la cumbre de naciones. Desde la Asociación de Corresponsales Extranjeros en la Argentina se presentó un reclamo para que se investigue la denuncia de espionaje ilegal. “Varios de nuestros socios aparecen en los listados de periodistas presuntamente espiados por los servicios de inteligencia de la gestión macrista, lo que constituye un grave delito penal”, argumentó el organismo.

Por su parte, el diario suizo Le Temps señaló que entre los datos que recopilaban las fichas elaboradas por la AFI para cada periodista se hacían observaciones como “siempre toma partido contra el gobierno”, “es muy crítico con el gobierno actual”, “es favorable al peronismo” o “apoya al gobierno”, y cada nombre estaba marcado con rojo, amarillo o verde de acuerdo a su mayor o menor nivel de oposición a Macri.