Volver a los 90

2018 será el año más inflacionario desde 1991, según un informe elaborado por Nicolás Trotta, Rector de la Universidad Metropolitana para la Enseñanza y el Trabajo. Según la UMET, la inflación de noviembre fue del 2,9%, acumula el 43,1% en lo que va del año y, medida interanualmente, es del 47,2%.

 miércoles, 12-diciembre-2018


El gobierno macrista bate récords todos los días, salvo que ninguno es positivo. Según un trabajo de la UMET, el 2018 será el año de mayor inflación desde 1991, cuando la dupla Menem-Cavallo puso en marcha el Plan de Convertibilidad para frenar un proceso inflacionario que amagaba con llevárselos puestos, como lo había hecho dos años antes con Alfonsín.

Nicolás Trotta, Rector de esta universidad, publicó en su cuenta en twitter que la inflación de noviembre fue del 2,9% y acumula en lo que va del año el 43,1%. Si se miden los últimos doce meses, el IPC es del 47,2%. Además, en el decil 1, que incluye al 10% que gana menos, la inflación interanual es del 50,6%, mientras que en el decil 10, que es el 10% de mayores ingresos, la inflación es del 45,1%. “La inflación impacta con mayor violencia en sectores de menos ingresos”, advierte Trotta.

El 43,1% más que cuadriplica la proyección anual del gobierno y triplica la proyección corregida, que fue del 15%. Lo que para Macri “era lo más fácil del mundo de hacer”, fue lo más difícil: desde que gobierna la inflación ha sido de 158,2% en general, pero para los de menores ingresos fue del 180,7% y para los de mayores el 145%, “consolidando la desigualdad en nuestro país”.

Los salarios, por el piso

El 2018 será también el año de mayor pérdida de poder adquisitivo desde 2002. “El poder adquisitivo es 18,1% inferior al de hace 3 años”, indican los datos de la UMET. “La subestimación de metas inflacionarias hizo recaer el ajuste en el sector del trabajo, además de que el gobierno compensa a las empresas mientras posterga al trabajador”, cuestiona el informe.

Por último, señala que en los tres años de gestión de Macri, “inflación, pérdida de capacidad de compra del salario, precarización laboral y destrucción de empleo se traduce en el crecimiento de indigencia, pobreza y de la Argentina dual”.