Zoom al teletrabajo

Según los informes de dos centros de estudios sociales, el teletrabajo pone de manifiesto algunas desigualdades del mundo laboral. Las investigaciones señalan que sólo un cuarto de la población ocupada puede realizar tareas bajo esta modalidad y que, entre las actividades menos compatibles, hay un 57% de informalidad. Además existe un gran porcentaje que no cuenta con la infraestructura adecuada en su casa para poder llevar adelante su labor. La brecha de género también está presente: los hombres tienen mayor potencial de teletrabajo que las mujeres.

 martes, 21-abril-2020

Investigadores señalaron que la realidad del teletrabajo implementado producto del aislamiento no se adapta a todas las ocupaciones, siendo los trabajadores informales y las mujeres quienes menos se benefician bajo esta modalidad


Una de las mayores transformaciones que provocó la aparición de la pandemia en el mundo, pero fundamentalmente el aislamiento social y obligatorio, es la extensión del teletrabajo o trabajo remoto en el mundo. En esta línea, tanto el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) como el Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (Cedlas) de la Universidad de La Plata realizaron dos informes indagando en la realidad de este mundo laboral.

En el estudio “Evaluando las oportunidades y los límites del teletrabajo en Argentina en tiempos de Covid-19” del Cippec, los especialistas indicaron que no toda la población ocupada puede adaptarse a esta modalidad: sólo 3 millones en un universo de 11 millones de trabajadores. A esta asimetría, se le agrega que hay tareas que tienen nula posibilidad de migrar al teletrabajo y que conforman una franja vulnerable: el personal doméstico, la construcción, la agricultura, transporte, servicios de comida, entre otras.

Por su lado, el Cedlas de la UNLP elaboró otro informe “El impacto asimétrico de la cuarentena” en el cual detalla que existen actividades y rubros menos compatibles con el trabajo remoto y que la mayoría son trabajadores informales: un 57% de informalidad entre esas ocupaciones, del cual un 24% son cuentapropistas. A su vez, el informe evalúa la desigualdad salarial entre aquellos que pueden y los que no pueden adaptarse al teletrabajo durante dos meses, los cuales sufrirían una caída del ingreso del 29% en el decil inferior y el 3% en el superior.

En otro sentido, el documento de Cippec aborda también los obstáculos en cuanto a infraestructura en donde también se observa asimetría. Según señalaron, menos de un cuarto de la población ocupada pueden realizar trabajo remoto teniendo en cuenta el acceso a Internet; mientras que si la variable es el uso de las computadoras, hay 9,5 millones de personas que no puede pasar su trabajo al terreno digital.

Por último, la investigación sostiene que se mantiene la brecha de género bajo la modalidad. Los hombres presentan mayor potencial para migrar al trabajo remoto que las mujeres – un 34% sobre un 24%- debido a que muchos ocupan roles directivos, mientras que las mujeres realizan trabajos asociados a servicios sociales que son más difíciles de llevar a cabo a la distancia.